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Veamos o no todas las películas de ‘La matanza de Texas’ ordenadas cronológicamente, o solamente la recientemente estrenada por Netflix (y que se cuenta entre las mejores películas de Netflix en 2022), la pregunta siempre acaba viniéndosenos a la cabeza: ¿es real la historia de este asesino en serie que protagoniza la saga y nos dio pesadillas perfectas para la noche de Halloween? ¿O, en realidad, simplemente se basa en la vida de Ed Gein, uno de los asesinos en serie más temidos de la historia de Estados Unidos? Desde luego, ese componente real convierte a una de las mejores películas de terror en Netflix en algo un poco más terrorífico.
la tragedia que acaeció a un grupo de cinco jóvenes, en particular Sally Hardesty y su hermano inválido, Franklin
Con esta intro, narrada por John Larroquette, comenzaba la película de Tobe Hooper de 1974 ‘La matanza de Texas’. Y no es un mensaje cualquiera. Es, de hecho, tan importante, que Larroquette ha vuelto a narrar los créditos iniciales del reboot que ya se cuenta entre las películas de Netflix casi 50 años después de la original.
La intención de sugerir que ‘La matanza de Texas’ estaba basada en hechos reales fue una decisión de marketing de Tobe Hooper para atraer a un público más amplio. Era, en cierta manera, imitar a las leyendas urbanas que se contaban como ciertas alrededor de las fogatas de campamento. Una táctica que siguieron muchas películas de terror posteriores, como ‘Holocausto caníbal’ o ‘El proyecto de la Bruja de Blair’, dos de las mejores películas de found footage de la historia del cine de terror.
Cada una de las mejores sagas del cine de terror usa sus propias estratagemas, desde ‘Pesadilla en Elm Street’ hasta todas las películas de la saga ‘Halloween’. Sin embargo, como en toda leyenda urbana, hay parte de realidad en lo que mostró ‘La matanza de Texas’. Aunque los hechos no fueron reales, la inspiración de Tobe Hooper en ciertos aspectos de la realidad americana de los 70 y, sobre todo, en ciertas personas de carne y hueso, son latentes. El propio Hooper ha admitido que el concepto de ‘La matanza de Texas’ nació de los impactantes crímenes reales que surgieron en una América de posguerra junto con el auge de los noticieros sensacionalistas a nivel nacional. Vaya, que sacó mucha inspiración de lo que ahora se ha convertido en los documentales true crime más perturbadores y es carne para las mejores series de Netflix sobre asesinos en serie, como la reciente sobre Jeffrey Dahmer.
Pero, por encima de todo esto, la principal inspiración para construir la historia de Leatherface y su familia de caníbales fue la de un asesino en serie que conmocionó al país con sus crímenes durante la década de los 50: Ed Gein. Su historia daría material suficiente para las mejores series de miedo y terror en Netflix, tanto como lo hizo para ‘La matanza de Texas’.
Edward Theodore Gein nació el 27 de agosto de 1906 en Wisconsin, hijo de George P. Gein, alcohólico, y Augusta T. Lehrk, ama de casa ultra-religiosa y temerosa de Dios. Augusta creía que las mujeres eran prostitutas creadas por el diablo para tentar a los hombres, y obligaba a sus hijos a leer el Antiguo Testamento de una manera obsesiva.
En 1940 murió su padre, y Ed Gein se acercó aún más a su madre desarrollando un fuerte complejo de Edipo. En 1944 hubo un incendio en la granja familiar y Henry, el hermano de Ed, falleció. Henry tenía signos de haber sido golpeado, pero la causa oficial de la muerte fue la asfixia derivada del fuego y el humo. Poco después, en 1945, Augusta sufría una apoplegía y moría, dejando solo a Ed con sus traumas. 12 años después, la policía irrumpía en su casa buscando a una mujer desaparecida y se encontraba con el infierno en la Tierra.
Bernice Worden, la propietaria de la ferretería de Plainfield, colgaba de los tobillos decapitada y eviscerada. También hallaron infinidad de restos humanos repartidos por toda la casa. 10 calaveras usadas como tazones y ceniceros, lámparas y fundas de sillones hechas con piel humana, los órganos de Bernice en el congelador… Los objetos eran tan escabrosos que fueron destruidos tras ser fotografiados. Ed Gein confesó haber asesinado a dos mujeres, Berenice Worden y Mary Hogan, mientras que el resto de “trofeos” procedía de la profanación de tumbas del cementerio local.
Aunque no cometiera sus crímenes con una motosierra (las víctimas fueron tiroteadas), Gein fue la principal inspiración para Leatherface y la granja de la familia Sawyer. Cara de cuero, el antagonista de ‘La matanza de Texas’, también mutilaba a sus víctimas y coleccionaba trofeos en forma decorativa por toda la casa. Otra coincidencia es el bajo coeficiente intelectual de ambos, el canibalismo (que Ed Gein negó) y los traumas familiares y casi incestuosos dentro de las relaciones materno-filiales.
La relación entre Augusta T. Lehrk, una madre sobreprotectora, estricta y castradora, y su hijo Ed, que solía vestirse con ropa de mujer y buscaba en sus víctimas el recuerdo de su progenitora, influyó de manera notable a otros personajes de la gran pantalla como el Norman Bates (Anthony Perkins) de ‘Psicosis’ y el asesino Buffalo Bill (Ted Levine) de ‘El silencio de los corderos’. Además, tres películas han adaptado abiertamente, con mayor o menor fidelidad, los crímenes de Gein: ‘Trastornado (Deranged)’, de 1974, ‘Ed Gein’ (2000) y ‘Ed Gein: The Butcher of Plainfield’ (2004).
Tras su detención, Ed Gein fue declarado enfermo mental y pasó el resto de sus días en una institución psiquiátrica hasta su muerte en 1984 por insuficiencia respiratoria.